Se acaba el Festival de Locarno



Estamos en un festival de Locarno a punto de terminar. Quedan los premios, la película de clausura y un premio de honor a William Friedkin. De este festival se dirá que: muy flojo, muy mal programado, dos películas decentes al comenzar y dos al terminar: Academia Platón, de Filippos Tsitos , y Nada personal, de Urszula Antoniak… magnífica esta última.

Pasamos a una especie de resumen de este triste festival donde hasta se ha desvirtuado el tipo de cine a poner en Piazza Grande y, si bien es aceptable una restrospectiva MANGA incluyendo series de televisión, no es aceptable tanta película de animación japonesa a concurso o a la Piazza, por ejemplo un Redline de Takeshi Koike, que nos retrae a nuestra juventud con la serie de televisión que se vio en España: Autos locos con Lady Penélope, el Barón Pierdonodoyuna, o incluso recordar a Los locos de cannonball e incluso a aquella absurda carrera de la primera película de la Guerra de las Galaxias pero pesada de narices.

¡En fin! El director del festival, que se va a dirigir una filmoteca, podía haber hecho un gran festival y que se le recordara pero se le va a recordar por haber hecho el peor festival en 62 años.