Cría fama…

Sí, cría fama y échate a dormir. Eso se le podría decir a la organización del Festival de cine de Gijón. Si por algo ha crecido la fama de este festival es por el boca a boca, ya que a los que nos ha gustado se lo decimos a los demás que merece la pena. La verdad es que el público responda es fundamental. Pero, ¿qué clase de crítica internacional o que gente del cine viene hasta Gijón?

En la búsqueda de cine independiente se pasan. Dedican retrospectivas a gente que tienen 3 películas. Hacen homenajes a gente desconocida que probablemente sean conocidas en el festival de Rotterdam. Aquí se traen películas que insultan a la inteligencia y a todo. No hay derecho a que permitan que esos productos manchen la pantalla de un cine. También hay subproductos como Salamandra. Se trata de un insulto a todo lo imaginable, una cosa chilena El cielo, la Tierra y el cielo realizado por un individuo no capacitado ni para limpiar un cine, cuanto menos para hacer una película en condiciones.

El de esta edición ha sido un Festival muy flojo sobretodo cabreante por esos productos exquisitos, pero que nunca llegarán a una pantalla grande. Nos podemos preguntar si los festivales son los cómplices de esta situación. El público que ha venido al festival de Gijón va a estas películas, pero ¿si se estrenan en las salas el público iría igualmente? Lo que está claro es que el festival de Gijón está montado en una élite por encima del bien y del mal. En esta ocasión se han pasado.