Películas grandiosas con fallos garrafales

Algunas películas grandiosas tienen fallos garrafales que hacen dudar de que en los rodajes de películas haya alguien mínimamente interesado en su trabajo.

CIUDADANO KANE, ni guionista, ni director, intérprete, maquillador, montador o encargado del catering, ¿no vio nadie que la enfermera entra DESPUÉS de que Kome diga Rosebud?. No pudo oírlo, ergo, no pudo contarlo.

CASABLANCA. Todo el lío, sobre el que se construye la maravillosa historia de amor, es porque Ugarte, a la sazón Peter Lorre, ha robado unos visados. Vale. ¿Por qué no los anulan los alemanes, en vez de buscarlos? Es absurdo y falso, PERO si lo hacen, no tendríamos ningún París que recordar.

EL LABERINTO DEL FAUNO. Todos los involucrados en la película, desde el autor, hasta el último mono, ¿no sabían decirle a Guillermo del Toro, que al maquis le perseguía la Guardia Civil y no la Policía Armada como cree el?

En general, ¿alguna mujer en el mundo se levanta de la cama como en montones de películas? Parece que se van a ir directamente a misa, en vez de al cuarto de baño, cosa, que en el cine americano, es imposible ir. Nadie mea. Es de mal gusto.